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La historia del accidente del buque ´Valbanera´ se descubre en TEA

El Cabildo proyecta este jueves a partir de las 20:00 horas en TEA Tenerife Espacio de las Artes el documental histórico Tras la estela del Valbanera, del director Federico José Pérez, quien asistirá a este evento de carácter gratuito. La pieza refleja un episodio de la emigración canaria protagonizada por este barco que se hundió en 1919 en aguas caribeñas sin dejar supervivientes. La cinta, rodada entre las Isla Canarias y Cuba, recoge durante 65 minutos la trama de este acontecimiento en el que cientos de canarios fueron dados por muertos, a pesar de que nunca se hallaron sus cadáveres. En esta tragedia perecieron ahogadas 488 personas entre tripulantes y pasajeros, en su mayoría emigrantes canarios. Sus restos no fueron localizados hasta el día 19 de ese mismo mes por el guardacostas de la Marina de los Estados Unidos USS C203 en Half Moon Shoal (Bajos de la Media Luna). De la superficie del agua sólo asomaban los pescantes de babor de la toldilla de popa y el mástil de proa. El buque se encontraba a 12 metros de profundidad reposando sobre su costado de estribor. No había ni rastro de los 488 pasajeros y tripulantes que se habían hundido con el barco. Cuando el Valbanera zarpó del último puerto, antes de cruzar el Atlántico, llevaba a bordo a 1.230 personas, entre pasajeros y tripulantes. Se había hecho a la mar en Barcelona el 10 de agosto de 1919, para tomar rumbo a América con escalas en Cádiz, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, San Juan de Puerto Rico, La Habana, Galveston y Nueva Orleans. Así, después de su última escala en Santiago de Cuba, el vapor español desatracó del muelle y enfiló la proa hacia la capital de Cuba con 488 personas a bordo. Un diario habanero escribió después de la cruel tragedia: "¿Conocía el capitán Martín Cordero la formación de un gran ciclón en el Golfo? Es una pregunta que probablemente quedará para siempre sin respuesta. Desde la Punta de Maisí fue avistado el buque por penúltima vez, navegando a toda máquina en un mar extrañamente en calma y, como telón de fondo, un cielo que comenzaba a llenarse de amenazadoras nubes". En la noche del 9 de septiembre algunos marineros de buques atracados en el puerto habanero escucharon entre el tronar del viento el desesperado aullido de una sirena pidiendo ayuda. Los marinos contaron que llegaron a distinguir las luces de un vapor que capeaba el temporal frente al Castillo del Morro mientras hacía insistentes señales en Morse con una lámpara. Desde la Capitanía del puerto le comunicaron por esa misma vía que, por las peligrosas condiciones del tiempo, era imposible socorrerlos. Cuentan las crónicas de la época que el capitán del Valbanera entendió perfectamente el mensaje e informó a su vez que intentaría escapar del huracán mar afuera pero con tan mala suerte que éste llevaba la misma dirección.